La rabia transmitida por murciélagos, o zoonosis rábica por quirópteros, es una afección emergente de amplia distribución mundial que afecta a animales muy diversos, incluidos los murciélagos (ya sean o no hematófagos). La rabia es debida a un virus que afecta a animales domésticos y salvajes, propagándose a las personas a través del contacto con la saliva infectada por mordeduras o arañazos. Una vez que aparecen los síntomas, la enfermedad es casi siempre mortal.
La rabia transmitida por murciélagos es la segunda causa de mortalidad mundial por rabia, tras la transmitida por cánidos. Los murciélagos son la principal fuente de infección en los casos mortales de rabia en los Estados Unidos y Canadá. La rabia del murciélago se ha convertido recientemente en una amenaza para la salud pública en Australia, América Latina y Europa Occidental. Sin embargo, en estas regiones el número de muertes por rabia transmitida por murciélagos es inferior a las causadas por mordeduras de perros infectados.
En el Día Mundial contra la Rabia, el 28 de septiembre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial para la Salud Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), se unen con la meta común de eliminar la rabia humana y controlar la enfermedad en animales. Cada año, unas 60.000 personas mueren a causa de la rabia. La fecha fue escogida en homenaje a Louis Pasteur a quien se debe la primera vacuna contra la rabia, y el descubrimiento de que no se trataba de una bacteria sino de un virus.
miniaturadeimagen|derecha|Día Mundial Contra la Rabia
Historia de la rabia transmitida por murciélagos
La rabia es una de las enfermedades más antiguas de la humanidad, su conocimiento se remonta aproximadamente a unos 4 mil años a. C. En un inicio sólo se identificaba con las especies silvestres: zorros, lobos, mapaches, tejones. Al transcurrir los años, estos animales fueron difundiendo el virus por el mundo; más tarde llegó a las especies domésticas, y en consecuencia al hombre que convive con ellas. El cambio total de comportamiento de una mascota fiel y benévola a un animal agresivo y fiero, ocasionó el terror en algunos pueblos, que consideraron este hecho como un "castigo divino", porque cuando un perro con este comportamiento atacaba a un individuo, la muerte llegaba en pocos días.
Demócrito, filósofo griego, describió a la rabia como una enfermedad terrible que se presentaba en perros y otros animales domésticos. Hacia el 550 a. C., Aristóteles, en sus escritos, habla acerca de la rabia y de la forma de transmisión a través de la mordedura de animales rabiosos.
En el continente americano, el problema comenzó cuando los conquistadores españoles y anglosajones pisaron las costas del nuevo mundo, pues ellos llevaron animales infectados. Sin embargo, algunos datos históricos señalan que la rabia ya existía en América, y que los vampiros (murciélagos hematófagos), cuya presencia se detectó en zonas del nuevo continente, eran causa de transmisión del mal, según relatos de las crónicas de los conquistadores, en 1514 y 1527, principalmente en tierras mexicanas. Las primeras notificaciones de brotes de rabia en bovinos atribuida a ataques de vampiros fueron realizadas en el en Guatemala, en el en Ecuador y en el en Trinidad.
Progresivamente la rabia se fue difundiendo a todo el continente y para finales de 1719 ya había cobrado las primeras víctimas humanas en Las Antillas, así como en la Isla de Barbados en 1741. También en islas de Las Antillas Menores colonizadas en ese año por los ingleses. En Perú, en 1803, se desató una violenta epidemia de rabia que causó la muerte a 42 personas en la ciudad de Ica, localizada al oeste de ese país.
El primer diagnóstico de rabia bovina fue realizado en 1911 en Santa Catarina, Brasil. Lo curioso del caso es que nunca antes había habido brotes de esta enfermedad y lo atribuyeron a los vampiros. En Trinidad hubo muchos brotes de enfermedad tanto en humanos como en bovinos pero hasta 1936 no se identificaron. A partir de entonces otros países notificaron la enfermedad; Colombia, Bolivia, Venezuela y México. En las últimas décadas y en la presente se siguen diagnosticando casos de rabia transmitida por los murciélagos tanto al ganado como al ser humano.
Hechos y cifras
La rabia es una enfermedad desatendida a pesar de su gran impacto en sanidad humana. Se conoce desde la antigüedad más remota, como lo demuestran los antiguos textos procedentes de Mesopotamia, Egipto y la India.
Constituye una amenaza potencial para los más de 3.300 millones de personas que viven en las zonas enzoóticas (es decir, donde la rabia está presente en los animales), sobre todo en Asia y en África.
El 99% de los casos de rabia en el mundo se han transmitido por mordeduras de perro.
La rabia sigue siendo una enfermedad marginada; en Asia solamente se notifica un caso de cada 20 y, en África, menos de un caso de cada 160.
La rabia afecta principalmente a las poblaciones de bajos ingresos: según un estudio realizado en la India, el 75% de las víctimas de mordeduras de animales procedían de poblaciones pobres.
Una vez aparecen los primeros síntomas clínicos, la rabia es, casi siempre, mortal.
Cada año mueren de rabia unas 55.000 personas en el mundo; de ellas, 20.000 en la India y 24.000 en África.
El 84% de las personas fallecidas viven en zonas rurales de África y Asia.
Entre un 30- 50% de las personas que mueren debido a la rabia son niños menores de 15 años.
Los niños son una población particularmente en riesgo, ya que suelen sufrir las mordeduras en la cabeza, en el rostro y en los brazos.
La rabia en los murciélagos
La rabia es debida a un virus (género Lyssavirus) que ataca al sistema nervioso de los mamíferos provocándoles la muerte casi en el 100% de los casos. También hay otros órganos que pueden ser afectados por el virus. Este virus tiene forma de bala y pertenece al grupo de los Rhabdovirus. Algunos murciélagos presentan una cierta resistencia al virus, pudiendo transmitirlo más eficazmente. Hay varios serotipos de este virus, algunos de ellos afectan a los murciélagos como el serotipo 2 (virus murciélago Lagos) detectado en especies africanas, el serotipo 4 detectado en murciélagos de África, y los serotipos 5 y 6 aislado en murciélagos serótinos (Eptesicus serotinus, Pipistrellus y Myotis) en varios países europeos.
Hay murciélagos insectívoros, frugívoros y hematófagos. La rabia transmitida por murciélagos hematófagos es un problema solo de América, pues es allí donde están presentes las 3 especies hematófagas que hay en el mundo: Desmodus rotundus, Diphylla ecaudata y Diaemus youngi, de ellas sólo Desmodus rotundus se alimenta en mamíferos.
miniaturadeimagen|derecha|Desmodus rotundus
La rabia no tiene nada que ver con las dietas de los murciélagos, sino por su hábito alimenticio. Los vampiros son vectores importantes de contagio de la rabia al ganado, y eventualmente a los humanos. Un insectívoro difícilmente puede contagiar a nadie, salvo que se le toque y te muerda (contacto dérmico). La rabia en los murciélagos no les genera un comportamiento agresivo como en a los perros y gatos, por este motivo en las poblaciones naturales de murciélagos tiene una incidencia muy baja, 0,5 a 1% en líneas generales. Nunca va a haber muertes masivas de murciélagos por rabia, ya que no se agreden entre ellos, siendo mamíferos notablemente altruistas entre miembros de la misma colonia.
Rabia transmitida por murciélagos en las Américas
En las Américas, la rabia humana transmitida por perros se encuentra en vías de control. No obstante, en los últimos años, la rabia humana transmitida por murciélagos ha reaparecido como problema de salud pública. El virus se transmite a los animales domésticos y al ser humano a través de la exposición a la saliva infectada.
Durante el 2011, se registraron eventos de rabia humana transmitida por murciélagos en Ecuador y Perú. Adicionalmente, Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Costa Rica y Honduras reportaron la detección de murciélagos infectados con virus de la rabia. Por otro lado, se registraron casos de rabia humana transmitida por perros en Bolivia, Brasil, Guatemala, Haití y Perú.
320x148px|miniaturadeimagen|derecha|Distribución geográfica de la especie Desmodus rotundus
Ante esta situación, la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) reitera las recomendaciones formuladas en su Alerta Epidemiológica del 30 de agosto de 2010, sobre la necesidad de establecer estrategias para asegurar el acceso a la profilaxis pre-exposición a las personas expuestas a riesgo de mordeduras de murciélagos y de otros animales silvestres transmisores de la rabia (especialmente las personas que habitan o visitan las selvas tropicales), previa identificación de las áreas de riesgo. Se alienta a los Estados miembros de la Región a seguir fortaleciendo las acciones de vigilancia e investigación de casos de agresiones a personas; y el monitoreo de la circulación viral. Así como a seguir con los esfuerzos de prevención y control para reducir el riesgo de aparición de casos humanos.
Uno de los aspectos más importantes sobre la rabia, sobre todo en México, es la relación coste-beneficio entre la enfermedad y la producción ganadera. Pues el coste que hay que asumir para evitar el contagio es muy elevado en relación con la adquisición de vacunas y monitoreo para la vigilancia del ganado. Por tanto, es una problemática actual de la ganadería asentada en zonas enzoóticas, un problema económico y sanitario que hay que tratar.
El 20 de mayo de 2011, se publica en el Diario Oficial de la Federación la Norma Oficial Mexicana “Campaña nacional para la prevención y control de la rabia en bovinos y especies ganaderas” que tiene por objeto establecer las especificaciones zoosanitarias, criterios, estrategias y técnicas operativas para diagnosticar, prevenir y controlar la rabia transmitida por vampiros del género Desmodus rotundus a las especies ganaderas en riesgo.
Otras enfermedades transmitidas por murciélagos
Entre las enfermedades que los murciélagos pueden transmitir a otros animales o al ser humano, además de la rabia, se encuentran:
Ébola y Fiebre hemorrágica de Marburg. Se considera que los huéspedes naturales del virus de Marburg son los murciélagos de la fruta Rousettus aegyptiacus, de la familia Pteropodidae. El virus de Marburg se transmite de los murciélagos de la fruta a los seres humanos, y se propaga entre estos por transmisión de persona a persona, causando una fiebre hemorrágica grave. No hay vacunas ni tratamientos antivíricos específicos. Los virus de Marburg y del Ébola son miembros de la familia Filoviridae (filovirus). Aunque son virus diferentes, las dos enfermedades son similares desde el punto de vista clínico. Ambas son raras, pero pueden ocasionar brotes dramáticos con elevadas tasas de letalidad.
Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS): según estudios científicos el SARS procede de los murciélagos de herradura, ya que los coronavirus descubiertos en los murciélagos comparten el 99% de las características del genoma del virus del SARS y el 100% de su secuencia de aminoácidos, lo que permite deducir que “los murciélagos descubiertos en China son capaces de infectar a la gente”.
Trypanosoma evansi. Los murciélagos hematófagos (Desmodus rotundus) pueden actuar como reservorios de este trypanosoma que afecta a una gran variedad de grandes mamíferos como caballos, camellos, búfalos, venados y ganado doméstico, causando la enfermedad conocida como Surra, que es de gran importancia económica en África, Asia y Sudamérica.