La iglesia de San Andrés de la ciudad guipuzcoana de Éibar en el País Vasco, España. Es un templo parroquial de culto católico.
Aunque proyectada y edificada en los siglos y , responde a los patrones góticos, por su sistema constructivo y sus formas, que siguen vigentes en gran parte de Europa, sobre todo la del norte, con referencias a los modos renacentistas (columnas, coro, ventanas y óculos), y barrocas (portada). Se trata de un edificio que emerge en el paisaje urbano de las dependencias parroquiales anexas, más modernas, y de la plaza-plataforma, construida sobre una planta comercial con cubierta plana y accesible, sin valor arquitectónico.
El edificio, de volumen fuerte, muestra el sencillo plan interior. Resaltan la forma singular de la torre y los volúmenes menores de los dos remates ochavados del presbiterio y los pies, además de los elementos constructivos principales, como los contrafuertes. Todos los cuerpos, excepto la torre, se protegen mediante cubierta de faldones inclinados, con la cumbrera paralela al eje mayor y resolución a varias aguas adaptadas a la planta.
Organización espacial y tipo El templo presenta planta de cruz latina, orientada en sentido contrario al eje litúrgico. Dispone de tres naves de igual altura en tres tramos. No puede ser considerada como iglesia-salón en sentido estricto, dada su planta de cruz latina con crucero. Sin embargo, por ser uno de los primeros templos en que aparecen las altísimas columnas clásicas, se le incluye en el grupo de las iglesias columnarias.
La nave principal se continúa en dos ábsides, poligonales, uno en cada extremo. La cabecera primitiva quedaba orientada hacia oriente, en el lugar que ocupa hoy el coro. En 1603 fue invertido, pasando el presbiterio a quedar orientado hacia occidente.
En sentido longitudinal posee tres tramos, además del cuerpo del presbiterio, con tres capillas cabeceras que prolongan las naves, las dos laterales de planta cuadrada, y la mayor rectangular con un ábside ochavado. Se organiza el espacio, pues, en doce tramos cuadrangulares, dos de ellos con remates semihexagonales, cubiertos todos con bóvedas de crucería.
El templo posee tres entradas: una por atrio septentrional, otra por el cuerpo ochavado occidental, y la tercera, por la esquina sudeste del crucero.
Análisis formal y compositivo Las fachadas
La iglesia, exenta, muestra su mayor fuerza plástica en los volúmenes de sus formas básicas y constructivas, naves, torre, muros y contrafuertes, como en la mayoría de los templos del país; pero el acceso principal, al sur, se plantea casi como una auténtica fachada con portada. Dos interesantes portadas más enriquecen los sobrios planos envolventes. Dispone de un acceso en la fachada principal: sencilla portada barroca, obra de Diego de Eguiguren.
En la fachada norte, protegida por el atrio de 1949, obra del Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones, destaca la portada plateresca en arco de medio punto y encuadrada por una sencilla moldura. Hay medallones o tondos renacentistas en las enjutas, decorados con bustos. En ambos lados limitan el conjunto dos columnas abalaustradas sobre apoyos altos adornados. Sobre el entablamento en el que se lee autor y fecha: 1545 Gabriel de Ubilla, se levanta el segundo cuerpo de la portada. En él hay una hornacina con una pequeña peana pero sin escultura, rematada con una bonita concha o moldura. Un nuevo entablamento define el último cuerpo que sostiene un pequeño frontón. Completan la ornamentación, que lleva también curvas y antecurvas.
En el lado sur, hay una sencilla portada barroca con San Miguel. También hay una gran puerta tapiada en arco apuntado de la que se advierten los arranques de los nervios de crucería; estaría llamada a cubrir el pórtico que debió de tener la iglesia por esta parte. Hacia la cabecera se lee la inscripción "Dominius incipit me et dominus perfeciet me 1604" (Señor me inicia y mi maestro me perfecciona 1604), en el contrafuerte que conforma la cabecera por este lado.
En uno de los contrafuertes de la fachada sur hay dos relojes de sol, uno sobre el otro, datados de principios del . Bajo ellos hay una frase en latín que dice Omnibus dubia, ultima mutis (Dudosa para todos, para muchos la última).Dos relojes solares con una reflexión. Medio: El Diario Vasco Autora: AINHOA GARCÍA MALLO Fecha: 27 de julio de 2017
El pórtico
Sobre la puerta de entrada la parte sur hay una imagen de San Miguel que estuvo cubierto al menos en 1663 cuando se hace uno nuevo. En este lado estaba el pórtico-cementerio por el cual se procesionaba tras misa mayor. En el lugar donde se ubicaba el pórtico se aprecia los restos de la primera puerta, actualmente tapiada y en cuyo interior se ha ubicado la pila bautismal, así como diferentes restos de apoyos de las vigas que soportaban el tejado.
La torre La torre, de mediados del , queda adosada a la iglesia en el ángulo de la fachada oriental y norte. Se trata de una esbelta torre-campanario que consta de un alto cuerpo que arranca desde la parte baja del templo y tras una zona de pendiente se pasa a la base poligonal, que lleva alternados en sus lados vanos y relojes. Continúa el cuerpo propiamente de campanas, para terminar en un cupulín coronado por la cruz y decorado por altos pináculos.
En 1642 de firma la escritura de obras de la torre y campanas pero no sería hasta 1648 cuando se empezó a construir bajo la dirección de Juan de Ansola Ibarguren. En 1649 se hace el aparejo, en 1651 ya se ha elevado un piso, al año siguiente se considera que debe estar finalizada en tres años. En 1654 se está construyendo el tejado finalizando la totalidad de la obra en 1656 aunque no sería hasta 1661 cuando se finalizaría de construir la escalera de acceso y se acabaría de pagar en 1670. Se realizaron reparaciones y limpiezas en 1909, 1911 y 1930.
Las campanas Las campanas se añadirían a comienzos del . Hay constancia que en 1508 ya había campanas y está documento su uso a lo largo del . En 1665 se realiza una renovación y se realizan contratos para los encargados de su mantenimiento (hay constancia documental de sobre Francisco de Careaga en 1663 y Escaregui y Miguel de Larraguibel en 1670). En el inventario de 1971 se detalla que había “cuatro campanas grandes”.
En 1738 se habla de "dos campanas mayores, un esquilón grande y un esquilón chico, que se usaba para agonía. El esquilón grande estaba en la espadaña ubicada en la parte oeste del templo, aunque en 1748 se detalla que hay dos esquilones en la torre. Ese mismo año se renuevan dos campanas. En 1886 se vuelven a refundir las campanas para su renovación.
Desde 1768 se estable una serie de toques estandarizados para los diferentes actos religiosos. Para las misas ordinarias se usaría la campana de la espadaña y no del campanario, evitando así el uso de las campanas grandes que se reservaban para toques especiales. El toque de campana precisaba de una persona especializada que se denominaba maestro campanero o sacristán campanero.
El reloj La existencia del reloj en la torre se remonta al , hay un documento fechado en 1559 que es copia de otro de 1508, en él se organizan los toques y usos de las campanas y se señala que los referentes al reloj lo debería de hacer uno de los "beneficiados más nuevos". El reloj tenía una campana para las horas, la actividad diaria estaba a cargo de los usos religiosos que se marcaban con las campanas de la iglesia. En 1757 la campana mayor era la asignada al reloj.
El reloj de San Andrés ha ocasionado diferentes gastos en su historia. Desde 1653 que se renovó su armazón hasta la reparación de al escalera causada por la caída de una de sus pesas en 1763 o la reparación de sus saetas por las lluvias de 1757.
Hacia 1748 hay sospechas que se realizó un cambio de reloj. El nuevo sería obra de Gregorio de Apellaniz ya que hay nota documental de un nuevo cuarto de reloj y cambio de maromas y pesas.LA PARROQUIA DE SAN ANDRÉS DE EIBAR Autor: JUAN MARÍA FERRERAS ORBEGOZO Edita: Centro UNESCO de San Sebastián Depósito legal:SS-863-2015 ISBN 978-84-88737-97-7
El interior miniatura|Interior de la iglesia de San Andrés. Los apoyos interiores se realizan mediante columnas clásicas: tres pares de grandes apoyos de fuste monocilíndrico de basa ática (bocel, escocia, bocel) y capiteles diversos. El primer par de columnas lleva capitel dórico; el segundo lleva capitel corintio, caso excepcional en la provincia; y el tercero lleva una serie de cabezas humanas en el capitel. Estas columnas son más esbeltas que las observadas en edificaciones posteriores, por estar más próximas al carácter gótico.
Sobre los capiteles arrancan los nervios que sostienen las bóvedas, muy complicadas, y cuyas claves quedan muy decoradas con relieves.
El coro alto, situado en la zona de los pies de la nave central, destaca por su bóveda inferior; tiene tres arcos, carpanel el central y de medio punto los laterales, y se apoya en gruesos pilares cilíndricos. El coro alto lleva baranda de hierro forjado.
En el segundo tramo, en el lado de la Epístola, se encuentra la capilla bautismal, bajo arco rebajado decorado con casetones y relieves. Al interior el aparejo es de sillería arenisca en el coro, arcos, nervios y columnas, así como en parte del muro de la Epístola. El resto, perfectamente enlucido, debe tratarse de mampostería.
La iluminación del templo se realiza mediante ventanales en las naves laterales, uno por cada tramo; ventanas de medio punto a cada lado del ábside y del primer tramo; ventanas de medio punto, bíforas, y ricamente decoradas, en el segundo tramo; y ventanas bíforas aunque apuntadas y con arquivoltas de carácter gótico, en el tercer y último tramo. Parece que la única original del es la del último tramo de la Epístola. Destacan dos ventanas góticas y un rosetón, que parece de factura posterior, en la fachada este de acceso.
La sacristía En la reforma de 1618 se dota a la iglesia de una nueva sacristía quedando lista en 1643. En 1738 se pone un Santo Cristo y luego se añadiría un gran espejo y para 1752 se adquieren algunos cuadros, al menos uno de la Soledad y otro de Nuestra señora de Salus Populi. También hay referencias a un cuadro de Santo Tomás de Aquino, un cuadro pequeño de Nuestra Señora del Carmen, un cuadro pequeño de la Magdalena, un cuadro de San Sebastián, un cuadro de San Roque y uno de Animas. En 1765 se dice que existía uno del Venerable D. Pedro López de Ibarra teniendo noticias de su traslado a la casa consistorial en 1928 tras su venta junto a otro y de la venta de otro cuadro en 1917.
Un elemento distintivo de las sacristías es el aguamanil, en la de San Andrés hay noticias de que existió uno en el y otro en el XVIII, concretamente en 1759 se toma este para pedir similares en otras parroquias del municipio, aunque parece en 1753 se hacía uso de un calderillo y se manda construir un nuevo aguamanil que hizo Joseph de Ulin.
La sala de sacristía fue abovedada y sobre ella se construyó un salón adornado con sendos escudos pintados, todo ello pagado por el Ayuntamiento.
Análisis constructivo El sistema constructivo del espacio de la iglesia es abovedado a la manera gótica. El templo se cubre mediante diez bóvedas de crucería, estrelladas, sin contar las dos del presbiterio y pies. Se apoyan en seis pilares cilíndricos centrales, las semicolumnas de los ángulos y las pilastras de los contrafuertes externos. Las bóvedas del presbiterio y de la parte del coro son igualmente de crucería sobre una planta rectangular con un lado ochavado al que se adaptan. Los contrafuertes rectangulares se muestran al exterior del templo.
El coro alto se apoya en dos pilares cilíndricos independientes y los muros laterales, sobre tres arcos, carpanel el central y de medio punto los laterales.
Las paredes perimetrales tienen la triple función que caracteriza el sistema: cierre, arriostramiento y soporte o de carga.