La batalla de Rodeo de Chacón (también llamada batalla de Potrero Chacón o Los Troncos) fue un enfrentamiento militar librado cerca de Las Catitas, en Santa Rosa, el 28 de marzo de 1831, durante la guerra civil argentina entre unitarios del coronel José Videla Castillo y federales del brigadier Juan Facundo Quiroga, terminando con la victoria del segundo.
Antecedentes Consecuencias de Oncativo El 25 de febrero de 1830, el brigadier general José María Paz derrotó al caudillo de la provincia de La Rioja, brigadier Juan Facundo Quiroga, en Oncativo. El caudillo riojano escapó hacia el litoral. El 12 de abril, los caudillos de Buenos Aires (Juan Manuel de Rosas), Santa Fe (Estanislao López) y Corrientes (Pedro Ferré) se reunieron en San Nicolás de los Arroyos iniciaron negociaciones con Paz, quien era gobernador de Córdoba, y sus aliados de Tucumán (José Frías) y Salta (Rudecindo Alvarado). Sin embargo, Paz cerró la posibilidad de una salida negociada con una respuesta tajante tres días más tarde.
Mientras tanto, aprovechando la derrota de Quiroga y la lejanía de Buenos Aires, Paz hizo ocupar las provincias del interior para instalar gobernadores unitarios. Sólo en La Rioja quedaba intacta una división federal encabezada por el gobernador, coronel mayor (general) José Benito Villafañe. El coronel mayor (general) Gregorio Aráoz de Lamadrid fue enviado a la provincia de San Juan donde hizo gobernadores a Gerónimo de la Rosa y luego al comandante Santiago Albarracín, después siguió a La Rioja para deponer a Villafañe y nombrarse a sí mismo como nuevo gobernador el 22 de junio. Como Villafañe fue incapaz de organizar una montonera, decidió capitular y exiliarse en Chile; fue el comandante Tomás Brizuela quien logró formar montoneras para resistir a los unitarios. Al mes siguiente, asumió como el líder de estas guerrillas el coronel Marcos Antonio Figueroa con cargo de gobernador provisorio. En septiembre fue sucedido en el cargo por el coronel Domingo Eugenio Villafañe, quien también era realmente un jefe rebelde. Finalmente, en febrero de 1831 el ya coronel Brizuela venció a Lamadrid y lo expulsó de la provincia, el coronel Villafañe asumió pero fue depuesto por Brizuela el 22 de febrero.
En Santiago del Estero, Javier López expulsó al coronel mayor Juan Felipe Ibarra e hizo que la legislatura nombrase a Manuel Alcorta, pero bajo la protección de Paz. La única excepción fue la provincia de Catamarca, ocupada por tucumanos y salteños en junio de 1829, quienes eligieron gobernador a Marcos José González, aunque en abril del año siguiente fue reemplazado por Miguel Díaz de la Peña.
San Luis y Mendoza Paz envió la llamada División de Vanguardia al mando del coronel José Videla Castillo hacia la vecina provincia de San Luis, en cuya capital entró el 28 de marzo. Se trataba del veterano batallón N.° 2 de Cazadores, unos 1000 soldados y oficiales en que destacaban el coronel Lorenzo Barcala y el teniente coronel Juan Antonio Aresti, con 2 piezas de campaña. Mientras tanto, en tierras sanjuaninas se mandó organizar el regimiento Coraceros de San Juan a cargo del teniente coronel Indalecio Chenaut, aunque posteriormente se trasladaron a Mendoza a completar su instrucción.
El gobierno de la provincia de Mendoza envió Juan Antonio Sosa y Juan Francisco Gutiérrez a negociar. El 30 de marzo hubo una primera reunión en que Videla Castillo fue tajante al declarar que no podía haber paz, pues el gobierno de Córdoba exigía reemplazar a los gobiernos provinciales con unitarios. Un día más tarde, rechazó la propuesta mendocina de convocar un congreso nacional. El 1 de abril, los mendocinos le dijeron al coronel que el mantenimiento de la independencia política de su provincia era innegociable y recomendaron que la mejor forma de resolver el conflicto era convocar ese congreso. Un día después, Videla Castillo les señaló que no había igualdad de condiciones: Córdoba tenían muchas exigencias, pero lo mejor que podía esperar Mendoza era mantener la situación actual y evitar un daño mayor. El 3 de abril, después de seis horas de discusiones, se llegó redactar un convenio preliminar de paz. Videla Castillo envió a Sosa y Gutiérrez con una escolta a cruzar el río Desaguadero de vuelta a Mendoza para que el gobierno local aceptara o rechazara la propuesta. Sin embargo, al día siguiente el coronel unitario abandonó San Luis con rumbo al oeste y sin esperar respuesta. Su avance fue fulminante, cruzó el Desaguadero el 6 de abril y entró en Mendoza el día 9. Durante su avance publicó proclamas preparadas de antemano en Corocorto, El Retamo y Mendoza.
El 6 de abril, en Mendoza, el gobernador federal general Juan Rege Corvalán, renunció a su mandato en favor del coronel Pedro Molina y Sotomayor y se dirigió al sur para unirse a la montonera de los hermanos Pincheira. Esto generó muchos temores en el gobierno de Videla Castillo, pues se temía la unión de fuerzas entre esos montoneros y los regulares fieles a Corvalán. Entre tanto, al día siguiente Molina renunció a su cargo y abandonó la ciudad al recibir noticias que los coroneles unitarios Santiago Albarracín y Luis Videla llegaban a El Retamo mientras el pueblo mendocino estaba adornando las calles para recibirlos pacíficamente. Esto generó una acefalía en que una junta de jueces de primera instancia gobernó la ciudad hasta la llegada de Videla Castillo el día 9, siendo inmediatamente nombrado gobernador interino el brigadier Tomás Godoy Cruz. El 27 de abril, se reestableció una legislatura provincial del año anterior que nombró a Videla Castillo nuevo gobernador provisorio, asumiendo funciones el día 30 y nombrando a Godoy Cruz como su secretario. De inmediato intentó negociar un acuerdo con su Corvalán.
Entre tanto, San Luis quedó bajo la protección de Videla Castillo, que había hecho nombrar gobernador interino a su pariente Ignacio Videla el 2 de abril. Posteriormente, el 23 de agosto, el hermano de este último, coronel Luis Videla, fue electo gobernador propietario por una junta de electores y asumió al día siguiente.
El 11 de junio, Corvalán y sus fieles fueron masacrados en Chacay el cacique pehuenche Coleto, aliado de los Pincheira. Diez días después, las noticias llegaron a Mendoza.
Interior y litoral El 16 de abril, se firmaba en Alta Gracia un acuerdo entre los gobiernos unitarios de Córdoba y San Juan. El 5 de julio, le siguió otro que involucró Córdoba, Catamarca, San Luis, Mendoza y La Rioja y que fue firmado en Córdoba para formar una liga defensiva y ofensiva cuyo «Supremo Poder Militar» fue otorgado al brigadier Paz. El 31 de agosto se incorporaron Salta, Tucumán y Santiago del Estero, que enviaron representantes a Córdoba. Había nacido la Liga del Interior.
De inmediato, Paz buscó mostrarse como conciliador a la vez que buscaba establecer una cuña entre santafesinos y porteños. El 7 de junio, le informó a Estanislao López que sus intenciones eran puramente defensivas y las provincias del litoral no debían temer. Sin embargo, el derrocamiento de Ibarra en Santiago del Estero llevó al caudillo santafesino a desconfiar de él. El 14 de septiembre, invitó a Juan Manuel de Rosas a convocar un congreso nacional, pero aquel se negó porque las provincias bajo control unitario serían mayoritarias.
El 20 de julio, se reunieron en Santa Fe los comisionados de Buenos Aires (José María Roxas y Patrón), Santa Fe (Domingo Cullen), Entre Ríos (Diego Miranda) y Corrientes (Pedro Ferré). Aunque Ferré presentó el «borrador de una comisión representativa que llamaría a un congreso constituyente», Rosas convenció a Estanislao López para bloquear su plan, afirmando que como Paz controlaba 9 de las 13 provincias, todo Congreso sería dominado por los unitarios. Sin embargo, Rosas tampoco quería poner trabas a las manufacturas extranjeras ni repartir entre todas las provincias las rentas de la aduana de Buenos Aires. Las negociaciones volvieron a trabarse cuando Ferré fue electo gobernador de su provincia y debió marcharse, enviando como nuevo comisionado correntino a Manuel Leiva, a quien instruyó imponer su proyecto.
Sin embargo, el 1 de noviembre, el caudillo entrerriano Ricardo López Jordán y el comandante de Concepción del Uruguay, Justo José de Urquiza, depusieron al gobernador Juan León Solas e hicieron que el congreso provincial nombrara a Pedro Barrenechea. El 22 de noviembre, López Jordán depuso a Barrenechea y asumió como gobernador, pero el coronel Pedro Espino restauró a Barrenechea el 10 de diciembre, quien acabó siendo reconocido por las provincias del litoral y envió al delegado Antonio Crespo a negociar en Santa Fe. Este movimiento causó nerviosismo en los jefes federales del Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, llevándolos a firmar el Pacto Federal el 4 de enero de 1831. Ahí se comprometían a vivir en paz entre ellos, respetar la autonomía de sus provincias y formar una alianza defensiva para resistir toda agresión extranjera o unitaria.
Quiroga en Buenos Aires El 11 de marzo de 1830, Quiroga llegó a Buenos Aires, siendo recibido en las afueras por Rosas. Cuando se dirigió a la plaza de Mayo en la carroza de gobierno hubo festejos populares a cargo de numerosas bandas musicales, los espectadores más tranquilos fueron forzados a dar vivas a los caudillos y quienes se negaron fueron violentados. La gente pronto enloqueció y surgieron desmanes, siendo saqueados algunas propiedades. Rosas debió prohibir que bandas tocaran en público sin la compañía de un comisario y el permiso del jefe de policía. El riojano se alojó en la casa del general Juan Ramón Balcarce.
El 4 de octubre, Rosas le dio un pasaporte a Quiroga para viajar a Santa Fe a visitar a Bustos e Ibarra, sin saber que el primero había muerto. Por aquel entonces, los caudillos de Buenos Aires y Santa Fe desconfiaban del riojano y no sabían qué hacer con él, pero también carecían de un plan estratégico. Ambos deseaban esperar que Paz hiciera el primer movimiento, posiblemente esperando que de no atacarlo respetaría la autonomía de sus provincias. Sin embargo, las operaciones ofensivas desarrolladas por los unitarios en el interior mostraban que no sería así. No sé sabe cuándo se formuló el plan para la campaña de Quiroga, pero para enero de 1831 ya se le había asignado el mando de una división. Es probable que surgiera de la propuesta de Rosas a Estanislao López: «si convendría formar el plan para que Ibarra y Quiroga marchen a Santiago [del Estero] en el caso de que Paz se mueva». El santafesino rechazó la idea porque él debería donar los recursos militares, así que el porteño modificó el plan a que Quiroga atacará por el sur de Córdoba y San Luis hacia La Rioja. También dio el apoyo logístico, como mandar al juez de paz de Pergamino reunir el ganado necesario para la división u ordenar a los jefes de los regimientos porteños seleccionar voluntarios del interior que se sumaran a la expedición (siguiendo una iniciativa de Quiroga).
A inicios de 1831, la Liga del Interior se sostenía únicamente en el poder del ejército de Paz. Exceptuando Salta y Tucumán, los gobiernos unitarios en esas provincias dependían de las tropas ocupantes. Además, aunque Paz prometía recursos financieros y refuerzos militares, sus arcas estaban vacías y sus soldados debían ir a los montes a cazar a los hombres que huían de las levas. Sabedor que debía enfrentarse a las provincias del litoral, especialmente Buenos Aires, muy superiores en recursos y donde el federalismo era muy popular, el brigadier buscó conseguir dinero, hombres y armas estableciendo relaciones diplomáticas con los presidentes Andrés de Santa Cruz de Bolivia y Agustín Gamarra de Perú.
Fuerzas enfrentadas Federales